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En los últimos meses, los medios de comunicación han hecho pública una practica que se ha puesto de moda y que ha causado mayor revuelo a raíz de las declaraciones vertidas por el Tik-Toker con mayor numero de seguidores en España: quitarse el condón sin consentimiento.

Una nueva modalidad delictiva: quitarse el condón sin consentimiento

¿Se pueden hacer a la idea de que una persona consienta realizar actos sexuales con preservativo y, una vez iniciado, la otra persona aproveche para quitárselo sin que aquella se percate y sin haber prestado consentimiento?

Aunque parezca cuanto menos sorprendente se trata de una nueva modalidad delictiva hoy en auge denominada “stealthing” y que, aunque también puede afectar a hombres, son las mujeres las que más lo sufren.

A pesar de que, este tipo de práctica se lleve a cabo por parejas ocasionales que se conocen y deciden mantener relaciones sexuales, también podría darse en el supuesto de parejas estables.

Quitarse el condón sin consentimiento

¿Qué es el “ stealthing” o quitarse el condón sin consentimiento durante la relación sexual ?

A esta práctica se le ha denominado “sigilo” o también “Stealth sex” y como el propio término indica significa hacer algo sigilosamente o de forma oculta.

En el supuesto que analizamos, esta conducta comienza con la decisión libre y mutua de mantener relaciones sexuales con preservativo. No obstante, en algún momento durante el coito, quien lleva el condón decide unilateralmente (de manera autónoma) retirarlo con la intención de continuar y acabar el acto sexual sin protección. Esto, por supuesto, sin el consentimiento de su pareja sexual en ese momento.

Se trata de un comportamiento que sin suda supone multitud de riesgos que alcanzan desde posibles embarazos no deseados hasta la exposición de las víctimas a enfermedades de transmisión sexual.

Es así como un acto que en principio es placentero y consentido, se transforma en un acto reprochable.

Ahora bien, más allá́ del reproche moral que podría acarrear dicho comportamiento, el interrogante sería ¿la conducta descrita constituye o no un delito contra la integridad sexual? Claramente, la respuesta es sí.

¿Es delito quitarse el condón sin consentimiento?

El hecho de retirar el preservativo durante las relaciones sexuales sin que el otro participante lo sepa constituye una violación de la libertad sexual e indemnidad sexual de todo individuo, y, por tanto, debe considerarse como delito

Pero, ¿ante que delito nos encontramos?  El Código penal no hace referencia concreta a este tipo de actuación, pero encaja a la perfección en la descripción que el artículo 181.1 CP ofrece sobre las conductas tipificadas como abuso sexual, en concreto, el artículo establece:

El que, sin violencia o intimidación y sin que medie consentimiento, realizare actos que atenten contra la libertad o indemnidad sexual de otra persona, será castigado, como responsable de abuso sexual, con la pena de prisión de uno a tres años o multa de dieciocho a veinticuatro meses”.

Siendo así, tengamos en mente la situación que analizamos y observemos: no hay violencia, tampoco intimidación; pero es que tampoco existe consentimiento en la realización de actos sexuales sin condón.

Por tanto, se puede concluir que la retirada del preservativo durante el acto sexual sin que la pareja haya accedido expresamente a ello posibilita a los Jueces y Tribunales a calificar la escena como un delito de abuso sexual.

¿Y por qué abuso y no agresión sexual?

La diferencia actual que nuestro Código Penal recoge entre el abuso y la agresión es la existencia de violencia o intimidación.

En el caso objeto de estudio se presenta a un sujeto que se quita el preservativo a escondidas de su pareja sexual, pero sin que este ejerza violencia o intimidación sobre la misma. Es por ello que no concurren los requisitos que exige el artículo 178 CP.

¿Podría considerarse violación si hay penetración quitarse el condón sin consentimiento?

Llegados a este punto, habrá quien se pregunte: ¿Podría considerarse violación considerando que hay penetración sin consentimiento?

La respuesta sin ninguna duda es NO.

Actualmente sería imposible pues para que exista violación en este caso, el artículo 179 CP, al igual que en la agresión sexual, también requiere que se haya ejercido violencia o intimidación sobre la víctima.

Por tanto, lo único que podría considerarse sería un delito de abuso sexual.

El consentimiento, lo esencial.

Sin violencia ni intimidación, en este tipo de delitos el consentimiento pasa a ocupar el eje central, en la medida en que hay una falta absoluta de consentimiento.

El consentimiento se presta exclusivamente para una relación sexual que incluye penetración vaginal con preservativo, siendo una condición previamente acordada. Cuando uno decide prescindir de esta protección, ya sea en todo o en parte del acto sexual, el consentimiento desaparece y se transforma en una relación sexual no consentida.

El consentimiento para una determinada actividad sexual no puede extenderse unilateralmente por parte de una sola persona a distintas prácticas o relaciones, ya que dejarían de ser consentidas.

¿Qué establece la nueva ley del “ Solo Si es Si”,  con respecto  a quitarse el condón sin consentimiento?

Tras la nueva reforma planteada del Código Penal, el Consejo de Ministros ha aprobado el Proyecto de Ley Orgánica de Garantía de la Libertad Sexual, más bien conocida como ley del ‘solo sí es sí’.

El proyecto, que empezará su tramitación parlamentaria en septiembre y que en principio podría estar aprobado en los primeros meses de 2022, dará un giro a todo el capítulo de delitos sexuales del Código Penal.

La nueva regulación se centra en la existencia o no de consentimiento por parte de la víctima.

Desaparece, por tanto, el abuso y todo acto no consentido será agresión sexual y toda agresión con penetración, violación.

Por ello, ya no será necesario que opere violencia o intimidación para condenar por ambas categorías.

Ante dicho panorama y con la nueva normativa el ‘stealthing’ pasaría a calificarse como agresión sexual.

En cualquier caso, no podemos conformarnos con este “encaje jurídico”. Teniendo en cuenta la realidad en la que vivimos, es más que necesario que se dé respuesta concreta a este tipo de prácticas sexuales peligrosas y descontroladas, que parece que han venido para quedarse y es alarmante.

Hay que hacer hincapié en evitar tales prácticas que ponen en riesgo y son denigratorias, ya sea la mujer o el hombre el que las sufra y, por tanto, perseguir dichos comportamientos con firmeza para conseguir erradicarlos.

Soy Ruth Navarro, del Despacho penalista Álvaro Escudero.

Puedes contactar con Álvaro en el siguiente formulario:

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